Ya un juez se permitió dictaminar que el feroz verdugo que infirió a su víctima hasta 17 puñaladas en realidad no se había ensañado con ella. Por lo visto su señoría debía entender que hacían falta de veinte para arriba para considerarlo ensañamiento.
Apenas ayer nos desayunábamos con otro despropósito judicial cuando otro magistrado, al enjuiciar a un presunto maltratador de palabra y obra, afirmó en su sentencia que al llamar a su mujer “zorra” no la había ofendido en absoluto sino que simplemente la puso de “astuta”.
O séase, que el juez en su elucubración consideraba que el maltratador no solo no quiso ofender: más bien ensalzó las virtudes de su víctima.
“Zorra es astuta y no puta”. Y se quedó tan pancho.
Qué cierto es que la lengua no tiene huesos, pero rompe huesos. Y lo peor es que una sentencia así puede llegar a sentar jurisprudencia ¿Se imaginan?
Ya Cicerón afirmaba (era muy zorro), que “no hay absurdo que no haya sido aprobado por algún filósofo”. O, lo que es lo mismo: no hay un necio a quién no admiren otros necios.
¡Cómo ha jugado su señoría con el rico diccionario de sinónimos castellano, escogiendo el significado dezorra que más le cuadraba a su absurda sentencia!
Y esto tiene un peligro, porque si juez es mediador, enjuiciador, magistrado, sentenciador o togado, también es árbitro; con lo que puede que alguien –como furibundo fanático futbolero-, se acuerde de suzorra madre. Y el señor juez no podría ofenderse, por mucho que fuera el “retintín” con el que se lo dijeran.
Y menos mal que, rizando el rizo, no osó sentenciar el juez que en realidad lo que la había llamado era “Mamífero carnívoro de menos de 1 m de longitud incluida la cola, hocico alargado, de pelaje color pardo rojizo y muy espeso, especialmente en la cola, de punta blanca” Porque entonces si que hubiera sido ya un auténtico “cachondeo”.
Además, ¿cómo vamos a decir aquello de “no tiene ni zorra idea” o “ni puta idea”, si nos lo traducen por “no tiene ni astuta idea”? No pega en absoluto.
Claro que, todo tiene su parte buena. Y es que los que nos dedicamos a esto de la prensa y los comentarios o artículos de opinión ya podemos decir sin rubor ¡Zorra! a la ministra, presidenta, alcaldesa o respetable señora en general porque, al fin y al cabo, y aunque la larga lista de sinónimos del diccionario destaquen: meretriz, alimaña, ramera, puta, prostituta, pelandusca, raposa, fulana o vulpeja, en realidad y según sentencia judicial simplemente la estamos llamando “astuta”.